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Reflexiones Montserrat en concierto & Clásicos en academia 2019

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Reflexiones Montserrat en concierto & Clásicos en academia 2019

Por Mario Guada (*)

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha buscado relacionarse en sociedad. Conforme se fue desarrollando en gran medida su capacidad de sociabilizar, la música fue jugando un papel notable en la evolución cultural humana. Las artes son, de hecho, uno de los símbolos principales de la inteligencia, que conjuntamente a la creatividad, son factores fundamentales que diferencian al ser humano del resto de seres vivos del planeta. Con el paso de los siglos, la actividad musical ha ido evolucionando y tomando unos caminos muy distintos según el momento temporal en el que se encontraba. Así, sabemos que en la Antigüedad Clásica la música servía como entretenimiento en las villas romanas y que formaba parte de las representaciones teatrales llevadas a cabo en los teatros griegos. Desde la Edad Media la música ha sido un aporte fundamental en el desarrollo de las distintas liturgias de la Iglesia, de cualquier signo que esta fuere. En el Renacimiento y el Barroco la música se vuelve indisoluble al hecho cultural y artístico que se vivía en las distintas cortes europeas. La apertura de los teatros públicos en la Venezia del XVII incorpora un nuevo actor en la relación música/oyente que hasta ahora no había participado de forma tan activa: el público. Desde entonces, el establecimiento de la música como un acto artístico, pero con una gran carga lúdica, ha ido evolucionando de forma muy notable, hasta el actual sistema de conciertos que se desarrolla en todo el mundo, el cual viene heredado de la corriente musical tardorromántica, aplicando en gran medida el canon musical establecido y un sistema de escucha muy encorsetado.
Por todo ello, ayudar a que esta relación entre público e intérprete continúe evolucionando, como hizo de manera muy profunda hasta bien entrado el siglo XIX, debe ser un pilar fundamental para las instituciones que programan música en pleno siglo XIX. La Fundación Pro Arte Córdoba así lo entiende, y por ello desarrolla ciclos musicales destinados a modificar el statu quo del panorama musical en Argentina, en concreto en rango de acción directo en la ciudad cordobesa. Por medio de dos nuevos ciclos en 2019, a saber, Montserrat en concierto y Clásicos en Academia, la Fundación propone efectuar interactuar con dos centros de cultura y educación concretos, incidiendo y enfocando sus actividades en tres pilares fundamentales, siendo el primero de ellos la apertura de la programación musical a colectivos y comunidades que normalmente permanecen ajenas a este desarrollo cultural en su zona. Para ello plantean una programación de cuatro conciertos de diversa índole, que cubren desde el repertorio camerístico del Barroco europeo y colonial, hasta la producción operística y orquestal del siglo XIX, pasando por la música del genial Mozart. Todo ello servido con el segundo de los puntos fundamentales, la pedagogía, esto es, acercar la música a dichas comunidades de una manera inmersiva y constructiva, que por medio de charlas previas –por parte de especialistas de distinto signo– acerquen a los asistentes al repertorio y el contexto de lo que podrán degustar auditiva y visualmente después.
Este segundo pilar –que aquí cobra más sentido que nunca, dado que la educación musical en los niños es, como ha quedado probado por decenas de estudios, absolutamente fundamental no solo para un correcto desarrollo intelectual del ser, sino para desarrollar la vertiente creativa y artística del mismo– se aúna con un tercero en Clásicos en Academia, pues al aspecto pedagógico tan necesariamente intrínseco a la programación musical, se añade plantear los conciertos alejados de las salas y auditorios convencionales y habituales. Así, la Academia Argüello acoge un ciclo de tres conciertos –todos ellos a beneficio de la Orquesta-Escuela Mediterránea de la Fundación y que crecerán en número la próxima temporada– que pretenden ser un acicate cultural de notable impacto en la zona norte de la ciudad. La música coral, tan fundamental en el desarrollo musical en la niñez, será la protagonista del concierto inaugural, mientras que el repertorio lírico en dúo de voz y piano y la presencia de la música de cámara en formato de cuarteto de cuerda y orquestal, completan la programación prevista esta temporada…
En definitiva, una apuesta por el arte y la cultura a través de una de sus herramientas más directas y epatantes, la música, que pretende acercar este bello arte a las comunidades que habitualmente no pueden disfrutar de ella; aportando un necesario enfoque didáctico que facilite su comprensión y posterior disfrute; incidiendo en el futuro, ese que radica en los más pequeños, los cuales serán mejores, más sensibles y creativos si se forman en la música desde la infancia; sin olvidar la necesidad de sacar la música de los espacios convencionales a lo que está asociada, lo que sin duda ampliará el espectro del público que puede acceder a la misma. Sin duda dos ciclos ambiciosos, pero que surgen tanto de la necesidad de llevarlos a cabo como de la sensibilidad de una institución que ha sabido creer en la continuidad de la evolución de la escucha y la interacción entre el hecho musical y la audiencia.

 

(*) Mario Guada
Musicólogo, redactor y comunicación en Allegro HD | Redactor jefe, proyectos y comunicación en Codalario | Cofundador/codirector del Ciclo de música antigua Sonidos de la historia.

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